Un palmo de paciencia

No sé hasta cuántos debo contar para que aparezcas,

para abrir los ojos y tenerte en frente.

No desespero.

No suspiro.

No palpito.

No me corre la sangre.

Te espero.

Rojo Solis

Olvidar

Algún día dentro de muchos años

olvidaré mi primer cumpleaños

el color de la casa en la que crecí con mis hermanos

quizá también olvidé el nombre de la chica que besé por primera vez

todo el viaje de la primera ocasión en que fui a la playa

el coraje de papá cuando pedía de desayuno huevos con jamón

en la pinche playa, huevos con jamón

tal vez también, un día olvidé la risa de mi primer hijo

el número de mi casa, el estampado del vestido que usaba Alejandra cuando la conocí

y la canción que sonó en mi cabeza el primer día que la besé

y estoy seguro que olvidaré cosas más triviales

como los conciertos a los que fui

todos los números de teléfono que alguna vez fueron míos

algún día veré a mis amigos y no podré formar sus nombres en mi cabeza

pero siempre, te prometo siempre, recordar tus flores favoritas

tener un ramito pequeño en la cocina y si bien nos va, una maceta en el jardín

para que cuando me visites, me digas, como tantas veces

“mis flores favoritas son las violetas, ¿te lo he dicho alguna vez?”.

Rojo Solis